
A Carlos Llama se le paró el reloj de la vida el día 3, pero nuca
fué prisionero de nada ni de nadie. A mi se me paró el reloj de escribir
post hace unos días por problemas con el Sistema operativo del
pc, pero no me siento prisionero de nadie, sólo de mí mismo.
A la derecha de este País se le paró el reloj de la vergüenza, de la solidaridad, de la convivencia, de la tolerancia y de la libertad hace demasiado tiempo. Tal vez nunca tuvieran el reloj de la vida. Son prisioneros de su propio pasado.
En estos días he asistido atónito ante la deriva neofascista que va tomando el principal partido de la oposición. No es una novedad.
Quien aspira a ser presidente no puede caer más bajo. El individuo Rajoy Brey es un autentico SINVERGÜENZA, un ser repugnante que miente y falsifica la historía de este País con una total falta de respeto a los ciudadanos que intentamos convivir en este espacio geográfico llamado España. Juega a ser historiador de bajo pelo. Cualquier alumno de 2º de ESO tiene más claro el concepto de Nación y Estado que este mísero individuo de mirada perdida y mala leche falangista.
Despues del "discurso patriótico" publicado por todos los medios de comunicación, arrogandose poderes de Jefe de Estado, la vergüenza ajena que llegué a sentir no tiene nombre. Y si lo tiene sería muy duro pronunciarlo.
Hoy 12 de Octubre de 2007, la manoseada Bandera de España, por la derecha de siempre, me vuelve a producir urticaria. Después de tantos años tragándonos las bandera nacional en las pulseras de relojes de los repeinados y engominados fascistas, después de tolerar y asumir los símbolos como algo normal, de todos, como algo que enorgullecía aunque fuese por un día, hoy han vuelto a colocar los símbolos en manos de los engominados fascistas que con un comportamiento más que repugnante insultan al Presididente del Gobierno en un acto tan solemne como el gesto de honrar a los militares muertos en misiones de Paz. El silencio y el respeto debido se tornó en abucheos de la chusma que jalea el impresentable Mariano V.
Quienes no son capaces de condenar la Dictadura franquista, quienes no son capaces de aprobar la Ley de Memoria Histórica (aún sin leérsela) no merecen ser ciudadanos de este País.
Nunca iría en contra de la voluntad de la mayoría de los españoles si fuese Presidente del Gobierno, como hizo Aznar patrocinando la guerra contra Irak.
Nunca hablaría mal de España fuera de España, como ha hecho reiteradamente Sr. Aznar. Nunca me opondría a la política antiterrorista del gobierno español, con independencia de su signo político, por considerar a ETA un enemigo común de todos los españoles.
Nunca acudiría a una manifestación partidista con una bandera española, por considerar que ésta nos pertenece a todos, con independencia de nuestra ideología. Apoyaría sin reservas la Ley de Memoria Histórica para reivindicar los derechos de las víctimas de la dictadora franquista que surgió tras una guerra civil propiciada por quienes no fueron capaces de respetar los resultados electorales de los españoles durante la II República.
Nunca provocaría enfrentamientos entre los españoles, y trataría con el respeto que se merecen a los catalanes y a los vascos, que se sienten orgullos de serlo, y comparten la bandera española con la de su propia autonomía.
Trataría con el máximo respeto a los homosexuales, que también se sienten dignos de ser españoles, y no acudiría al Tribunal Constitucional para impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
En definitiva nunca utilizaría la bandera, ni la corona, ni el himno nacional, ni el terrorismo, ni sus víctimas, ni fomentaría el enfrentamiento entre los españoles por motivos puramente electorales.
Sr. Rajoy un español no tiene que pregonar ni realizar ningún "gesto" para demostrar que está orgulloso de serlo. Pero Vd. dificilmente podrá entenderlo cuando el Partido Popular es el principal valedor del enfrentamiento entre los españoles, y no tiene ningún pudor en apropiarse de la bandera española y del himno nacional por motivaciones puramente electoralistas. Y es que el PP cada vez me recuerda más al franquismo, y hoy Rajoy al Caudillo.
Rajoy. eres un SINVERGÜENZA