viernes, 28 de noviembre de 2008


Cuando comencé mi andadura bloguera, hace casi dos años, lo hice atendiendo a dos cuestiones que me ocupan y preocupan: la gastronomía y la Política. Las intensas "acometidas" de la derecha incivilizada española contra el Gobierno de J.L. Rodriguez Zapatero en la legislatura anterior hicieron que escribiese casi en exclusividad sobre los acontecimientos políticos que cadas día se daban en nuestro país y que convirtieron este pequeño espacio, como otros muchos, en barricadas en en defensa de las conquistas sociales y contra el resurgir del fanatismo ideológico de la derecha española y de la iglesia católica.
Hoy las cosas son de otra manera. la AVT no se concentra un sábado sí otro tambien en la Plaza de Colón, La iglesia parece que ha dejado de convocar manifestaciones a favor de " la sagrada familia", el PP se dedica a acuchillarse entre las dos facciones que la representan, España ya no se rompe, Bush se jubila, y la situación de crisis global nos tiene en vilo a todos los ciudadanos del mundo o casi todos, porque muchisimos jamás salieron de la miseria.
Es una situación complicada, expectante. Nadie sabe cuando terminará esta historia de malos datos económicos al minuto. Todos sabemos que hay tres crisis graves que se superponen: la financiera, la crediticia y la inmobiliaria. Pero es dificil saber cuales serán sus últimas consecuencia y de que forma afectará o deteriorará el bienestar de las sociedades avanzadas y el malestar de las deprimidas.
Una cosa está clara: el neoliberalismo económico se derrumba y el neoconservadurismo político se esconde: Si hace un año Bush hubiese intervenido o nacionalizado un solo banco lo hubiesen acusado de comunista converso o de haberse pegado una sobredosis de anfetaminas. Sin embargo hoy es una "normalidad". Las recetas contra la crisis pasan por la intervención estatal. Los mercado ya no regulan nada. La salida es la socialdemocrácia ideológica y económica. Sin complejos.
Hoy quería hablar de otra cosa y me he enrollado con la crisis. Hoy quería hablar de Gastronómia y he terminado devorado por la política.
Hoy podía haber hablado sobre Bombay y Dña. Espe, de la Memoria Hitorica, el asunto de Repsol o del sexo de los ángeles
Pero quería hablar de Dam Barber, del Escarabajo Verde, del Foie de Ganso extremeño y de mí pero lo dejaré para una próxima entrada. Llegaron unos colegas y tuve que parar.

domingo, 9 de noviembre de 2008

BYE BYE BUSH, GEORGE


“Dos buenas noticias. Primera: Bush se va. Segunda: Bush se va definitivamente” Así comenzaba Iñaki Gabilondo uno de sus telediarios nocturnos. Ironía, agudeza, exactitud sobre todo. La humanidad se enriquece a sí misma cuando alguien se apea del quehacer conjunto y esforzado de todos. Cuando pise su faraónico rancho dejará huellas de sangre, de miseria perfectamente planificada, hambre diseñada, división y una crisis económica que ha hundido a millones de seres. Habría que preguntarse si destructores como Bush tienen derecho a ejercer de dios único y todopoderoso durante ocho años. Bush se va y para siempre. La humanidad estará más limpia desde el próximo enero.

Ante su ausencia irrevocable unos sentirán nostalgia. Otros, la infinita alegría y el legítimo orgullo de no haber sido nunca sus amigos. Media España entre estos últimos. Se lleva los besos del histriónico Berlusconi, ese bufón infiltrado en la política, capaz de situar a Italia en los márgenes del mundo. La bella, la culta, la brillante Italia arrojada a las afueras de su elegancia por los millones (el poder de los miserables) de un fascista.

Por estos pagos de toro negro, Aznar-plañidera, investido de GEES y FAES, arropado de Azores-Irak, de rodillas ante el mausoleo de Texas, rey mago de incienso y mirra, turiferario de sangres petrolíferas. Aznar destronado. Siempre aspirante a Carlos V. Caudillo de valores de occidente, defensor de alcázares cristianos. Aznar-PP peregrinos hasta la mesa oval de habanos embargados. Echando en cara a un Presidente español su enemistad con el imperio, condenando a los que nos negamos a cambiar oro negro por sangre, proclamando que Irak pertenece al pasado con muertos presentes de ayer, de ahora mismo.

Se va de forma irremediable y para siempre. Ataúd de oscuros crespones. Sin armón de bellos caballos, ni rostros de velos negros. Al olvido se va sólo con la cabeza agachada y el corazón escondido. Texas tiene hechuras de Plaza de Oriente en Noviembre. Catafalco de generalísimo furriel. Ahí están los que lloran el pasado. Bush comandante en jefe. Fusilado ahora por un pelotón infame, ejecutado por la historia, sin más patria que el rancho-valle-de-los-caídos, festejado con bombas de racimo, hussein occidental de destrucción masiva.

Viene empujando Africa. Africa negra y esclava. Danzando en torno a la luna. Curtida de sol y hambre. Antigua cuna del hombre. Obama americano de pies negros. Trajeado de Armani y seda en las corbatas. Empeñado en resucitar el mundo, lavando costras de sangre, coágulos de la desesperanza.

Rajoy, Soraya, Dolores te envían claveles blancos. Aznar –seguro que tú lo entiendes- anda fabricando bushes para futuras Azores.

R.F. Navarro

sábado, 1 de noviembre de 2008

LIBERTAD DE EXPRESIÓN


Sophía Margarita Viktoria Frideriki Glixmpourgk (Atenas, 1938), esposa de Juan Carlos I y por tanto reina consorte de España, ha pensado en voz alta y la nutrida banda de salvadores de la patria que puebla las Españas ha organizado la de dios es cristo.
Leídos varios resúmenes del libro La reina muy de cerca y varias frases atribuidas a Sofía de Glucksburgo --versión castellana del apellido de la ciudadana, cuya familia es de origen germánico--, lo primero que personalmente se me ocurre es preguntar lo siguiente: ¿Acaso alguien medianamente informado esperaba que Sofía de Glucksburgo fuera radicalmente liberal, ácrata, socialdemócrata o sencillamente progresista?
Una vez más, la sorpresa sorprende; empezando, por ejemplo, por la sorpresa de los homosexuales, demasiado acostumbrados a que los políticamente correctos callen cosas tan razonables --en este punto, solo en este, coincido al 100% con la opinión de Sofía de Glucksburgo-- como que los desfiles del orgullo gay resulten absurdos, tanto como lo sería una manifestación festiva de heterosexuales alardenado infantilmente de su inclinación sexual.
Resulta también sorprendente que la actitud formal de la reina consorte --que permanece habitualmente en segundo plano-- haya despistado a tantos y tan avezados columnistas como parece haber en este país, que al parecer ignoraban, o lo hacían ver, que se trata de una mujer más bien conservadora; lo cual, no nos engañemos, es radicalmente lógico porque fue educada para lo que fue educada en un clima y ambiente familiar, cultural y moral muy determinado.
Dicho esto, poco importan y nada aportan las interpretaciones institucionales (es el caso de la vicepresidenta de Gobierno echando agua a un fuego inexistente) y las opiniones institucionalistas de esa pléyade de palanganeros que se han apresurado a puntualizar (¿?) lo que Sofía de Glucksburgo piensa (lo cual equivale a negarle la condición de ciudadana).

Las opiniones de la reina consorte merecen respeto, también por parte de los que discrepamos con ella. Merecen el mismo respeto que las de cualquier otro ciudadano, se apellide Fraga o Carrillo, Rodríguez o Carod-Rovira, Soria o De Glucksburgo.
Es un tanto absurdo --salvo que el asunto se plantee desde un punto de vista exclusivamente monárquico-- analizar lo dicho por Sofía de Glucksburgo como si sus palabras tuvieran el valor de un texto legal. Entrar en esa absurda religiosidad institucional es poco menos que dejar de pensar. La cantinela sobre los deberes de la corona y la equidistancia ideológica que debe mantener la familia real --estupidez intelectual similar a la infabilidad del Obispo de Roma-- sólo sirven para convertir la jefatura del Estado en una entidad divina que está por encima del bien y del mal, del sentimiento y de la ideología; lo cual, evidentemente, es falso... Salvo para quienes están interesados en hacer valer criterios monárquicos del siglo XV. Pregunta tonta: ¿por qué están interesados en sacralizar la jefatura del Estado?
La reina consorte es conservadora, de derechas o de centro-derecha, ¿y qué?
La reina consorte debe estar callada, dicen, ¿por qué?

La ciudadana Sofía de Glucksburgo tiene derecho a pensar en voz alta aunque el conservadurismo de la Constitución de 1978 pretenda impedirlo, aunque la mala educación política heredada del franquismo lo desaconseje, aunque la transición a la democracia haya sido un lavado de cara, y aunque la derechona y la izquierda-caviar pretendan convertir a la esposa del jefe de Estado en una especie de ángel asexuado y aideológico.
En realidad, no ha ocurrido absolutamente nada trascendente, salvo que los desinformados, los que simulan estarlo y los que adoran al dios político-institucional se han visto obligados a reconocer que la reina consorte es una persona como tantas otras, no tiene la sangre de color azul y piensa lo que piensa.
Se trata de otro escándalo propio de una democracia construida sobre los pilares de una dictadura en la que, para colmo, la clase política se niega a cumplir los 18 años, ser mayor de edad y pensar sin miedo.
Vaya desde aquí mi saludo republicano y humanamente fraternal para la ciudadana Sofía de Glucksburgo, a la que discrepando ideológicamente siempre apoyaré en su derecho a pensar en voz alta.


IN-PULSO