
Hoy, por la mañana, el Ministro de Justicia, el "Rojo" Mariano Bermejo ha presentado su dimisión. Y lo ha hecho sin que ningún escándalo afectara al interés social y le agarrase, irremediablemente, por el cuello. Ha dimitido con dignidad, como lo deben hace las personas que son dignas.
La dignidad no está en el vocabulario de la derecha. Para ellos tienen que dimitir los que no les gustan, los que son de izquierdas, pero los que roban y los que huyen de sus responsabilidades y que a día de hoy están en la "banda derecha" son, según los impresentables "populares", personas honorables y víctimas de un juez llamado Garzón y de algunos medios rojillos.
La dignidad no sirvió para Manuel Fraga cuando estuvo todo un fin de semana cazando junto con el Conselleiro de Medio Ambiente y el Conselleiro de Obras Públicas (con competencias en puertos) en una finca de Aranjuez (Madrid) mientras las playas y rías de Galicia, región de la cual era Presidente, se llenaban del chapapote vertido por el petrolero Prestige.
No servía la dignidad ni la dimisión para Francisco Álvarez Cascos, Ministro de Fomento, por haber estado de caza en el Pirineo Leridano mientras el Prestige se hundía y contaminaba toda la costa atlántica, de Galicia a Francia.
Ni servía tampoco esa dignidad ni la cultura de la dimisión para el Ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, por haber estado de vacaciones en el Coto de Doñana mientras el petróleo del Prestige provocaba la mayor contaminación medioambiental de este país.
Si estos personajes históricos marcaron el camino a seguir cuando “se mete la pata”, otros, actuales, marcan la pauta cuando presuntamente “se mete la mano”. Nunca dimitió el personaje siniestro Carlos Fabra, Presidente de la Diputación de Castellón. Juan Martín Serón, alcalde de Alahurín el Grande (Málaga). Ignacio González, Vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, y ni todos los espías de su departamento, comenzando por Sergio Gamón, director del Área de Seguridad de la Consejería madrileña de Presidencia, Justicia e Interior. Y los diputados López Viejo y Alfonso Bosch, el President de la Generalidad Valenciana Francisco Camps y su Conseller de Gobernación Serafín Castellanos y tantos otros que habría que citar.
De todos los grandes hombres del Partido Popular, su portavoz para temas de Justicia, el gran jurista Federico Trillo Figueroa, el que elaboró todas las demandas de inconstitucionalidad contra leyes del Gobierno y no ganó ni una. El héroe de Perejil. El mismo que siendo Ministro de Defensa permitió que los cadáveres de los 62 militares muertos en el accidente del Yak-42 fueran tratados como los ciervos cazados por Bermejo cuya foto ilustró las portadas de la prensa amarilla, es quizá quien marca el altísimo nivel de la conducta ética del PP.
Con los ejemplos que acabo de enumerar, era posible que Mariano Bermejo siguiese toda la vida en su puesto después de su aventura cinegética, ahora el problema lo tiene el Partido Popular y su presidente Rajoy, ¿de qué va hablar en las campañas electorales del Galicia y Euskadi?-
Lo dicho, la dignidad y la dimisión para unos, la presunción de inocencia y la indignidad para otros. !Hay que tener la cara como el cemento armado!.
La dignidad no está en el vocabulario de la derecha. Para ellos tienen que dimitir los que no les gustan, los que son de izquierdas, pero los que roban y los que huyen de sus responsabilidades y que a día de hoy están en la "banda derecha" son, según los impresentables "populares", personas honorables y víctimas de un juez llamado Garzón y de algunos medios rojillos.
La dignidad no sirvió para Manuel Fraga cuando estuvo todo un fin de semana cazando junto con el Conselleiro de Medio Ambiente y el Conselleiro de Obras Públicas (con competencias en puertos) en una finca de Aranjuez (Madrid) mientras las playas y rías de Galicia, región de la cual era Presidente, se llenaban del chapapote vertido por el petrolero Prestige.
No servía la dignidad ni la dimisión para Francisco Álvarez Cascos, Ministro de Fomento, por haber estado de caza en el Pirineo Leridano mientras el Prestige se hundía y contaminaba toda la costa atlántica, de Galicia a Francia.
Ni servía tampoco esa dignidad ni la cultura de la dimisión para el Ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, por haber estado de vacaciones en el Coto de Doñana mientras el petróleo del Prestige provocaba la mayor contaminación medioambiental de este país.
Si estos personajes históricos marcaron el camino a seguir cuando “se mete la pata”, otros, actuales, marcan la pauta cuando presuntamente “se mete la mano”. Nunca dimitió el personaje siniestro Carlos Fabra, Presidente de la Diputación de Castellón. Juan Martín Serón, alcalde de Alahurín el Grande (Málaga). Ignacio González, Vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, y ni todos los espías de su departamento, comenzando por Sergio Gamón, director del Área de Seguridad de la Consejería madrileña de Presidencia, Justicia e Interior. Y los diputados López Viejo y Alfonso Bosch, el President de la Generalidad Valenciana Francisco Camps y su Conseller de Gobernación Serafín Castellanos y tantos otros que habría que citar.
De todos los grandes hombres del Partido Popular, su portavoz para temas de Justicia, el gran jurista Federico Trillo Figueroa, el que elaboró todas las demandas de inconstitucionalidad contra leyes del Gobierno y no ganó ni una. El héroe de Perejil. El mismo que siendo Ministro de Defensa permitió que los cadáveres de los 62 militares muertos en el accidente del Yak-42 fueran tratados como los ciervos cazados por Bermejo cuya foto ilustró las portadas de la prensa amarilla, es quizá quien marca el altísimo nivel de la conducta ética del PP.
Con los ejemplos que acabo de enumerar, era posible que Mariano Bermejo siguiese toda la vida en su puesto después de su aventura cinegética, ahora el problema lo tiene el Partido Popular y su presidente Rajoy, ¿de qué va hablar en las campañas electorales del Galicia y Euskadi?-
Lo dicho, la dignidad y la dimisión para unos, la presunción de inocencia y la indignidad para otros. !Hay que tener la cara como el cemento armado!.